Desarrollar la anti-empatía para seguir perteneciendo al temido clan

Desarrollar la anti-empatía para seguir perteneciendo al temido clan

Chotita es una gran maestra en el ejercicio autollamarse al silencio: otra característica que suele aparecer cuando las Rosadas crean situaciones incomodas a partir de comentarios y respuestas sin sentido ni premeditación, pero rebosantes de alevosía.

 

Así como son contadas las ocasiones en las que se puede ver al clan Rosado compartiendo un espacio social festivo, todas las personas del País de las Maravillas saben que son más que habitués en velorios, enfermedades terminales y extremaunciones. En estas situaciones el consenso es indiscutible, todes asisten con alegría y devoción, a nadie se le ocurre perder una oportunidad de destacar sus capacidades rosadas en contextos necrológicos.

Suelen ser recibidos de muy buen gusto por los familiares si la persona difunta o enferma no pertenece al clan. Es que la presencia de algún ser Rosado, garantiza el espectáculo en las artes del despotrique y de las discusiones unilaterales, entonces aquellos acongojados por la persona fallecida o enferma, olvidan sus tristezas y comienzan a considerar a la persona desvalida o muerta como afortunada de no tener que oír tantas incoherencias.

A pesar de años de investigaciones, sigue siendo inexplicable el motivo por el cual dicho compromiso social es inaplicable en contextos festivos. La posibilidad de verlos reunidos hasta el momento solo fue posible en el plano de la imaginación, nunca ha ocurrido una reunión rosada sin ausencias, fundamentalmente porque siempre alguien se encuentra apelando a su capacidad de autollamarse a silencio, en la mayoría de los casos producto de alguna hecatombe activada por discursos sin argumentos.

Esta característica del gen, suele aflorar justo el instante después en que la discusión unilateral o el despotrique es demasiado suculento. Los estudios demuestran que allí comienza el famoso periodo silencioso que tiene como característica principal su duración indeterminada. En el día a día del País de las maravillas, el llamamiento al silencio provoca a que nadie jamás pueda estar al tanto de quien se habla con quien, todos aquellos que interactúan con Rosados bien alerta suelen estar de no preguntar justo por el pariente que se ha llamado a silencio, porque se desata una cascada de despotrique y de unilateralidad incontrolable que convierte a los encuentros casuales en agobiantes e insoportables. Off the records muy común es que la población del País de las maravillas cambie su recorrido o cruce de calle si ve venir a lo lejos a algún integrante del clan.

Las artes de “autollamarse al silencio” son la disciplina mejor aprendida por la menor de las hijas de la Señora Rosada, a quien la gran diferencia de edad con sus hermanas y hermanos, no le impidió aprender de sus semejantes, todas las características intrínsecas al clan familiar. Siempre resultó muy sorprendente para todos los habitantes del País de las Maravillas la similitud de comportamientos que tenía con su hermana Alicia, aunque ambas jamás habían convivido bajo el mismo techo y ni siquiera habían convivido en el mismo país.

Alicia había huido del País de las maravillas cuando Chotita aún usaba los pañales que Alicia no solo se rehusaba a cambiar sino que arengaba al resto de las rosadas para que la acompañen en una cruzada de hermanas anti-empáticas que sin darse cuenta se convirtió en la tradición de “no acompañar, asistir, apoyar ni ayudar a nadie del clan que lo necesite”. Dicha aparejado el desarrollo de otra conducta colateral muy habitual en el clan: complicar todas y cada una de las situaciones en las que algún semejante necesite un favor.

Una de las posibles hipótesis frente a la similitud de estas dos rosadas, radica en que ambas habían asistido a la academia y actualmente hay investigaciones que suponen conexiones posibles respecto a comportamientos entre Rosados con acceso a estudios superiores. Se piensa que estos desarrollan la capacidad de mirar por encima del hombro a demás integrantes que no han asistido a la academia por múltiples razones que exceden a esta entrega. Mencionare como ejemplo, las razones de Helena de Rosada, quien en cada encuentro se encarga de recordarnos como durante sus épocas de juventud, la condición de haber nacido mujer, le impidió realizar muchas actividades que prohibidas estaban para las féminas en el País de las Maravillas en ese entonces. Actualmente se cree que sus excelentes dotes en las artes de la discusión unilateral provienen de la no elaboración emocional de un sin número de situaciones similares, a pesar de repetirlas una y mil veces. No hay pruebas concretas, pero se cree que la expresión “de la boca para fuera” tiene sus orígenes en ancestros del clan.

Helena es una de las portadoras del gen rosado de las más antiguas, sabias y enigmáticas. Sus contradicciones permanentes la hacen una de las más atractivas al momento de la investigación y no sería honesto incluirla en un pequeño apartado de esta entrega así como un personaje secundario. Para ella y la descendencia a la que bien le ha sabido transmitir todas las tradiciones del clan, habrán bombos y platillos en una futura edición Deluxe.

De Chotita iba esta entrega y por ello en este párrafo retomo lo que venía desarrollando: como casi todas sus antecesoras y todas sus predecesoras, Chotita huyó del País de las Maravillas y al poco tiempo volvió. Durante su estadía en el exterior, no se ocupó demasiado de enriquecerse o descubrir toda aquellas cosas que las tradiciones del 1900 aún mantienen prohibidas. Aunque por algún motivo desconocido ella cree que sí, y sus prácticas de despotrique se enfocan principalmente hacia las conductas primitivas y poco evolucionadas del resto de sus hermanos y hermanas que según ella, nunca tuvieron la inquietud de huir, aunque sea por un tiempo, del País de las Maravillas. Es así como la incontable cantidad de comentarios despectivos de toda índole hacia todes, la llevaron por caminos en donde le fue inevitable tener que desarrollar con excelencia académica las arte del autollamamiento al silencio. Así como comenté previamente que los actos que por los cuales ocurre el autollamamiento al silencio son sagaces y no analizados, las respuestas que se obtienen cuando se le realizan preguntas a algún integrante del clan también lo son. Y aquí quienes leen entenderán, lo complejo de esta investigación. Pareciera que en el clan estaría mal visto hacer preguntas de cualquier tipo, son excelentes respondiéndose a sí mismos en las conversaciones unilaterales y en las artes del despotrique, pero son inmutables frente a los estímulos externos del tipo discursivo, y señalo esta característica del clan justo en la entrega en la que profundizamos en las conductas de Chotita. Esta decisión se debe a que mi primer hipótesis frente a esta conducta surgió hace muchos años en una de esas situaciones que las Rosadas suelen crear a partir de comentarios y respuestas sin sentido ni premeditación, pero rebosantes de alevosía. El análisis discursivo dirá que el acto que desarrollaré a continuación simplemente se refiere a una respuesta mentirosa. Pero mis años junto al clan Rosado me dan el respaldo suficiente para asegurar que es un modus operandis que pronto se convertirá en otra característica endémica del gen, ya hay múltiples portadores que han manifestado crear situaciones similares a la que sigue a continuación, por lo que podríamos comenzar a denominarlo un nuevo “patrón de conducta habitual”.

Como decíamos, parece que hacer preguntas esta mal visto para el clan… quienes “interactúen” lo deben hacer de forma pasiva y receptiva respecto al despotrique o a la conversación unilateral que proponga el o la rosada en cuestión.

Así fue como una noche, de paseo fuera del País de Las Maravillas una de sus vástagas le pregunto a Chotita que hacia un señor mal vestido revolviendo en la basura. A lo que chotita respondió:

-“Son pobres”

A lo que su vastaga retruco:

-¿Y que son los pobres que son los pobres mamá Chotita?

-Los pobres son pobres, son gente que vive en la calle porque no le gusta trabajar.

Comprendo si quien lee se encuentra demasiado en shock como para continuar con el relato. Es por eso que me despido. Pero antes repito: los integrantes del clan, tienen un marcado rasgo genético que no les permite recibir estímulos externos; así como los llamamientos a silencio son de forma aleatoria y sin demasiados argumentos. Las respuesta frente a cualquier pregunta suelen correr la misma suerte.