Tu masculinidad impuesta erotiza cada vez menos

Tu masculinidad impuesta erotiza cada vez menos

Cuando los compañeros miden su trabajo con el tuyo, te critican e intentan adoctrinar tus formas desde el discurso hegemónicamente blanco y masculino.

 

Que tengas compañeros que no te digan cómo tenés que hacer las cosas.

Que no midan su trabajo con el tuyo, que no intenten adoctrinar tus formas desde el discurso hegemónicamente blanco y masculino.

Jamás pienses que tu mirada es inferior a la de ellos, tu mirada es molesta porque es amplia e inclusiva.

Te juro que existen los compañeros capaces de respetar tu lugar de trabajo y no miden sus capacidades con las tuyas… son pocos pero están. Yo conozco algunos… los pienso y los extraño y algunas veces al día pienso “Ojalá estuvieran acá”. A esos compañeros que no les molesta que estés trabajando igual que ellos aunque seas mujer, que no te critican ni cuestionan sino que construyen, adaptan y cambian las cosas todos los días para que lo cotidiano crezca.

Ya me imagino que le pusiste cara y nombre de varón a todo esto que te estoy contando. Todas esas situaciones que estás recordando o identificando en este momento, espero que lo hagas con una sonrisa y con la convicción plena de que todo ese ego ajeno canalizado en vos, no tiene que ver con vos…

Son inseguridades, compañera. Compiten con vos y tienen miedo porque no pueden imaginarse un mundo que no sea exclusivamente de ellos. Pánico de perder privilegios que solo los condenan a una masculinidad impuesta y cada vez menos erótica.

Dejalos que sigan midiendo su pene como ejemplo de todo lo que se asemeja a la perfección… miralos, escucha y no les digas nada. Por dentro reíte… reíte muy fuerte de lo ridículo que es el muy imbécil y esperá con ansias el próximo momento en el que intente imponer su penosa virilidad. Y reíte otra vez, mandale audio a esa compañera a la que le pasa lo mismo contándole sobre la falta de razonamiento de tu pobre compañero de trabajo que repite al pie de la letra todo lo que le dijeron que tenía que ser.

Reíte compañera, y no dudes nunca ni de vos ni de la certeza de que lo estamos tirando.